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Hacia duraznos más sanos: cómo reducir pérdidas postcosecha
M.C. Georgina Jiménez-Arce y Dr. Santos Gerardo Leyva-Mir.
La producción de durazno enfrenta constantes desafíos debido a la presencia de enfermedades; los problemas no solo ocurren en campo, sino también durante la postcosecha, es decir, es común observar duraznos podridos desde su corte hasta los estantes de puntos de venta como verdulerías, supermercados e incluso en los hogares de los consumidores. Estas pudriciones son causadas principalmente por hongos fitopatógenos, es decir, microorganismos que causan enfermedades en plantas.
Existen hongos fitopatógenos clasificados científicamente dentro de un género conocido como Monilinia spp., el cual está ampliamente distribuido y es responsable de causar pérdidas importantes durante la postcosecha del durazno. Este patógeno generalmente se encuentra disperso en el campo, y sus esporas[1] pueden trasladarse y mantenerse en los frutos del durazno en un estado de reposo hasta que ocurren las condiciones necesarias para su infección, provocando la enfermedad conocida como pudrición café (Figura 1-2, ver PDF). El hongo ingresa en el durazno a través de golpes, heridas y magulladuras que se generan durante su traslado y manipulación. Una vez que inicia el daño, la infección se propaga rápidamente hacia otros duraznos cercanos y, en cuestión de pocos días, el durazno se pierde completamente; además, los duraznos que alcanzan una madurez excesiva suelen ser más susceptibles.
Tradicionalmente, el control de Monilinia spp., en el durazno se ha realizado mediante la aplicación de fungicidas. No obstante, su uso ha sido cuestionado por el impacto ambiental y porque los hongos pueden volverse resistentes a estos productos con el tiempo. Además, su aplicación en postcosecha puede dejar residuos tóxicos que llegan a los consumidores. Ante esta problemática, se buscan alternativas para producir duraznos más sanos y con menos residuos provenientes de los fungicidas.
En campo, se emplean prácticas culturales como la poda, eliminación de residuos y una adecuada nutrición de los árboles. Pero, tras la cosecha, el panorama cambia, debido a que cuando el fruto se encuentra en el árbol, este recibe alertas y nutrientes constantes que mantienen encendidas sus defensas frente al ataque de patógenos. Sin embargo, cuando los frutos son separados del árbol, estas señales se interrumpen, lo que los hace más susceptibles a infecciones. ¿Entonces, cómo se pueden conservar los duraznos postcosecha? Pues bien, no todo está perdido, ya que después de la cosecha el fruto sigue vivo y aún tiene la capacidad de activar sus mecanismos de defensa. Por eso se estudian alternativas como la aplicación de compuestos que estimulan las defensas naturales en los frutos.
Ante esta situación, una alternativa prometedora es la aplicación de compuestos llamados inductores de resistencia, los cuales refuerzan las defensas naturales del durazno aun después de ser cosechados. Entre los inductores de resistencia más estudiados se incluyen el quitosano, ácido jasmónico, ácido salicílico y el ácido β-aminobutírico.
Estos inductores promueven la producción de enzimas que sintetizan compuestos antimicrobianos, o bien, modifican la estructura física y química de los tejidos de los frutos que dificultan la entrada del patógeno. Mediante estos cambios, los frutos se vuelven menos vulnerables a las enfermedades en postcosecha. De esta manera, el fruto puede usar su propio sistema de defensa para protegerse.
De acuerdo con esto, actualmente existen grupos de investigación que se encuentran trabajando en prevenir la pérdida postcosecha de los duraznos. Por ejemplo, en el Laboratorio de Fitopatología de la Universidad Autónoma Chapingo del Departamento de Parasitología Agrícola, se realizan experimentos atomizando ácido jasmónico en combinación con esporas de una especie de hongo de Monilinia. Después de esto, las investigadoras observaron que el ácido jasmónico reduce la severidad de la infección del hongo e incrementa el contenido de compuestos antioxidantes en comparación con frutos de durazno no tratados. Estos resultados son prometedores para disminuir las pérdidas postcosecha de estos frutos y pueden ser una alternativa al uso de fungicidas, para que podamos seguir comiendo este delicioso fruto sin que sea un riesgo para la salud. Resulta fascinante lo que la ciencia puede hacer por nuestros alimentos; su papel es interesante en el desarrollo y la innovación, ¿no lo crees?
[1] Partículas que producen los hongos para reproducirse y sobrevivir.
Para más información consulte:
Bautista-Baños S., Barrera-Necha L., Correa-Pacheco, Z.N. (2025). ¿Por qué se pudren las frutas frescas y hortalizas en casa? Conversus. (169), 5. https://www.ipn.mx/ddicyt/conversus/revistas-anteriores.html
Luo C.X., Schnabel G., Hu M., De Cal A. (2022). Global distribution and management of peach diseases. Phytopathol. Res. 4(1), 1–15. https://doi.org/10.1186/s42483-022-00134-0
Romanazzi G., Sanzani S.M., Bi Y., Tian S., Gutiérrez M.P., Alkan, N. (2016). Induced resistance to control postharvest decay of fruit and vegetables. Postharvest Biol. Technol. 122(1), 82–94. https://doi.org/doi.org/10.1016/j.postharvbio.2016.08.003
M.C. Georgina Jiménez-Arce I Estancia de Investigación, Consejo Mexiquense de
Ciencia y Tecnología (COMECyT). Departamento de Parasitología Agrícola, Universidad Autónoma Chapingo. Texcoco,
Edo. México, México.
Dr. Santos Gerardo Leyva-Mir I Departamento de Parasitología Agrícola, Universidad Autónoma Chapingo. Texcoco,
Edo. México, México.
Fecha de publicación en línea: 28 de mayo, 2026.
Citar este artículo como:
Jiménez-Arce G., Leyva-Mir S.G. (2026). Hacia duraznos más sanos: cómo reducir pérdidas postcosecha. Ciencia Cakotanú. 7(4), x-x. También disponible en: https://www.cienciacakotanu.com/contenido/artículos/v7n4-2026/hacia-duraznos-más-sanos-cómo-reducir-pérdidas-postcosecha