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La vida en código: la ciencia de los genomas
Dra. Aileen O’Connor Sánchez y Dra. Elsa B. Góngora Castillo.
Imagina que cada ser vivo en la Tierra es como un libro, y que toda su historia y las instrucciones para vivir están escritas en un idioma secreto. El libro con estas “instrucciones” es lo que llamamos genoma, y ese idioma es el código genético que se encuentra escrito en nuestro ácido desoxirribonucleico (ADN). Conocer la información de un genoma significa descifrar ese código letra por letra. El código genético está formado por cuatro bases químicas que se representan con las letras: A (adenina), G (guanina), C (citosina) y T (timina). En nuestro libro de la vida, la combinación de estas “letras” forma “palabras”, que son los genes, y estos a su vez se organizan en “páginas”, que son los cromosomas.
Pero, ¿cómo se leen estos “libros”? Primero hay que saber que el ADN se encuentra dentro de cada célula. Para extraerlo, los científicos utilizan herramientas que combinan procesos físicos y químicos para romper las células y liberar el ADN. Luego, se coloca en máquinas especiales llamadas secuenciadores, para leer letra por letra del ADN. Este proceso se llama secuenciación de genomas (Figura 1, ver pdf). El resultado de la secuenciación son miles de millones de letras que están desordenadas. Esta enorme colección de fragmentos se almacena en archivos digitales. Para poder utilizar esta información, es necesario que los científicos “armen el libro” organizando los fragmentos, y a este proceso se le conoce como ensamblado y anotación de genomas.
La información contenida en los genomas está transformando nuestra comprensión del mundo natural y, con ello, áreas tan importantes como la medicina y la agricultura. Una vez que el “libro” está armado, los científicos identifican las “palabras” que tiene, y también en dónde se ubican, es decir, los genes que tiene el genoma y su localización en los cromosomas.
Las primeras técnicas de secuenciación surgieron en los años setenta, cuando se secuenció el primer genoma completo de un virus bacteriófago[1]. Hoy se puede leer genomas de bacterias, hongos, plantas, animales e incluso humanos en cuestión de horas. En el área médica, la secuenciación del genoma humano ha impulsado la medicina personalizada, ya que cada persona tiene un genoma único, y los médicos pueden usar la información genética para predecir respuestas a medicamentos específicos o su riesgo de desarrollar ciertas enfermedades. Además de diseñar diagnósticos y terapias personalizadas, también es muy útil para diagnosticar casos de enfermedades raras que antes eran imposibles de identificar.
La secuenciación de genomas de bacterias y hongos ha revolucionado la biotecnología[2], ya que se pueden producir vacunas y nuevos fármacos utilizando la información genética de estos microorganismos. En la agricultura, secuenciar genomas de plantas y animales permite seleccionar variedades más resistentes a plagas y tolerantes a condiciones extremas o con mayor valor nutritivo. En el área de la conservación, permite proteger especies en peligro. Al analizar el ADN y conocer las diferencias genéticas dentro de poblaciones, los científicos pueden diseñar estrategias para evitar la pérdida de información genética esencial para la supervivencia de las especies. También ayuda a comprender la función de los microorganismos en los ecosistemas, como la fijación de nitrógeno en plantas o la descomposición de materia orgánica. Además, la secuenciación de genomas ancestrales permite conocer la historia evolutiva de nuestro planeta y los seres vivos que lo habitamos. Comparar genomas ancestrales ayuda a entender cómo los seres vivos nos hemos adaptado a diversos ambientes a lo largo de miles de años.
Secuenciar genomas es una herramienta poderosa para enfrentar desafíos de salud, agricultura y conservación. Cada genoma descifrado añade un nuevo capítulo al “libro de la vida” y nuestra comprensión del mundo es más profunda. Sin embargo, también implica responsabilidad ética y social. El acceso a información genética plantea preguntas sobre privacidad, propiedad intelectual y equidad en salud. Por ello, científicos y legisladores trabajan en conjunto para garantizar que los beneficios de esta revolución genómica lleguen a toda la sociedad.
[1]Virus que infecta y parasita bacterias, pero no afecta las células humanas ni animales.
[2]Disciplina científica y tecnológica que utiliza sistemas biológicos, como células o enzimas, para crear o modificar productos y obtener bienes útiles, como medicamentos y cultivos agrícolas.
Para más información consulte:
Barua S., Bandopadhyay S., Biswas S., Gupta P. (2022) What Is Next-Generation Sequencing and Why do we Need it? Front. Young Minds. 10:746502. https://doi.org/10.3389/frym.2022.746502
Blaxter M., Archibald J.M., Childers A.K., Coddington J.A., Crandall K.A., Di Palma F., et al. (2022) Why sequence all eukaryotes?. Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 119(4), e2115636118. https://doi.org/10.1073/pnas.2115636118
Contreras-de la Rosa P.A., Tzec-Interián J., Cáceres-Farfán M.R., Góngora-Castillo E.B. (2023). El fascinante mundo de las plantas medicinales revelado por las ciencias ómicas. Revista Ciencia y Naturaleza. 1083, 1–17 https://www.revistacyn.com/actual/1083
Dra. Aileen O’Connor Sánchez I Unidad de Biotecnología, Centro de Investigación Científica de Yucatán, A.C. Mérida, Yuc. México.
Dra. Elsa B. Góngora Castillo I Secihti – Departamento de Recursos del Mar, Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacioal, Mérida, Yuc. México.
Fecha de publicación en línea: 11 de febrero, 2026.
Citar este artículo como:
O’Connor-Sánchez A., Góngora-Castillo E.C. (2026). La vida en código: la ciencia de los genomas. Ciencia Cakotanú. 7(2), x-x. También disponible en: https://www.cienciacakotanu.com/contenido/artículos/v7n2-2026/la-vida-en-código-la-ciencia-de-los-genomas