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Alimentación para todos: justicia y sostenibilidad
Dra. Berenice Yahuaca Juárez, D.C. Liliana Márquez Benavides y D.C. Consuelo de Jesús Cortés Penagos.
La sostenibilidad y la justicia alimentarias son conceptos que reconocen que el acceso a alimentos suficientes, saludables y culturalmente apropiados, además de ser un reto técnico, es también un asunto ético, social y político. La justicia alimentaria denuncia y combate las desigualdades estructurales que atraviesa el sistema agroalimentario. Mientras sectores privilegiados acceden a una alimentación excesiva o muy procesada, millones de personas enfrentan hambre, desnutrición o inseguridad alimentaria crónica. La transformación del sistema alimentario desde sus raíces garantiza derechos, favorece a comunidades vulnerables y promueve producción y consumo que respeten tanto la dignidad humana como los límites del planeta. De acuerdo con datos actuales, en pleno siglo XXI, más de 735 millones de personas padecen hambre crónica, mientras que alrededor de 2,400 millones enfrentan inseguridad alimentaria.
Lo anterior es un reflejo de que un tercio de los alimentos producidos en el mundo se desperdicia. Ante esta realidad, la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas, a través de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible 2 y 12, ha establecido metas para combatir el hambre y permitir e incentivar la sostenibilidad en la producción y consumo de alimentos. El ODS 2, que aborda el eje de “Hambre Cero”, busca garantizar el acceso de todas las personas a una alimentación suficiente, nutritiva, inocua y sostenible, principalmente en poblaciones vulnerables, pequeños agricultores, mujeres y niños, es decir, producir más alimentos y garantizar acceso para quienes los necesitan. Por otra parte, el ODS 12, que aborda el eje de “Producción y Consumo Responsable”, promueve el uso eficiente de recursos naturales, la reducción de la pérdida y desperdicio de alimentos a lo largo de la cadena de valor, incluyendo la promoción de un estilo de vida más sostenible por parte de consumidores, empresas e instituciones.
El alcanzar el “Hambre Cero” significa transformar los sistemas de producción y consumo, por lo que ambos objetivos hacen necesario planificar y garantizar una producción responsable. También, la sostenibilidad requiere de igualdad en el acceso a los alimentos. Una distribución más justa y un consumo consciente pueden contribuir a que los alimentos lleguen a más personas. Esta conexión cobra mayor sentido si se observan las contradicciones dentro de la sociedad actual: mientras millones de personas en el mundo, y en México, no satisfacen sus necesidades básicas de alimentación, toneladas de alimentos en buen estado son desechados diariamente por razones comerciales, estéticas o de logística. El modelo actual de consumo promueve la abundancia, rapidez, equidad y sostenibilidad. El alimento desperdiciado es inaceptable, económica y ambientalmente insostenible, y representa una pérdida de agua, suelo, energía, trabajo y recursos económicos. Además, cuando los alimentos terminan en la basura, contribuyen a la producción de gases de efecto invernadero. La transformación del sistema alimentario implica cerrar ese círculo entre desperdicio y necesidad, alineando la producción, distribución, consumo y gestión de residuos con el bienestar humano y el cuidado del planeta.
La globalización ha transformado las dietas y los sistemas de producción agroalimentaria. Modelos emergentes como la agricultura regenerativa pretenden restablecer el equilibrio ecológico a través de técnicas que promueven la salud del suelo y el cierre de ciclos productivos.
En las últimas décadas, la escasez de recursos disponibles, el crecimiento poblacional y el creciente consumo de alimentos procesados y de origen animal han hecho insostenible el sistema alimentario actual. Por lo tanto, es vital avanzar hacia opciones alimentarias más saludables y sostenibles, reorientar la producción y distribución de alimentos para obtener un beneficio para la salud humana y planetaria. Realizar sustituciones sencillas en la dieta de cada persona puede presentarse como una estrategia eficaz para reducir colectivamente el impacto ambiental, a la vez que mejora la salud y la longevidad. Las dietas que incluyen vegetales y alimentos menos procesados también tienen efectos positivos en la salud humana. Podría decirse que el paso hacia una dieta basada principalmente en vegetales puede satisfacer algunos problemas de salud y ambientales críticos, garantizando una agricultura sostenible y que los alimentos se puedan producir tanto en países de bajos ingresos como en industrializados. Esto, considerando que la producción de alimentos consume más del 70% del agua dulce y más del 30% de la superficie cultivable del planeta.
De manera local, se estima que México desperdicia más de 31 millones de toneladas de alimentos al año. Ante este escenario, la Red de Bancos de Alimentos de México (Red BAMX) una iniciativa del gobierno de México, rescató más de 149 mil toneladas de alimentos en el 2022, beneficiando a más de 2 millones de personas. La Red BAMX promueve el Pacto por la Comida, una red colaborativa que busca reducir las pérdidas alimentarias desde la producción hasta el consumo.
Además de esto, en México se han desarrollado diversas estrategias para garantizar la seguridad alimentaria. Por ejemplo, el proyecto Tierra Fértil, en Chiapa de Corzo, Chiapas, impulsado por ConcentrArte A.C., promueve la producción alimentaria sustentable en comunidades marginadas, mediante la creación de huertos y prácticas agroecológicas, fortaleciendo la autosuficiencia, el cuidado ecológico local y la educación nutricional. De manera similar, Una Comida Para Todos es una iniciativa que comprende un comedor comunitario ubicado en la Central de Abasto de la Ciudad de México. Este comedor rescata diariamente alimentos que se desechan del mercado mayorista, los procesa y les sirve comidas nutritivas a poblaciones vulnerables. Desde su inicio, Una Comida Para Todos ha rescatado más de 17,000 toneladas de alimentos al año, contribuyendo a los ODS 2, 12 y 17. Este último ODS aborda el eje de “Alianzas para los Objetivos”.
Otra iniciativa es Hambre Cero Nuevo León, una alianza entre el gobierno, la iniciativa privada y la sociedad civil para combatir la pobreza alimentaria mediante bancos de alimentos y redes de apoyo comunitario. Así mismo, México Tierra de Amaranto es una iniciativa de México Tierra de Amaranto A.C., que promueve una cultura de desarrollo y sustentabilidad a través del cultivo y consumo de amaranto (Amaranthus spp.) en comunidades rurales de varios estados, sobre todo en el centro del país, donde el amaranto se cultiva más; como una estrategia que permita mejorar la salud, la nutrición y las condiciones de vida de la comunidad. Adicionalmente, el Banco de Alimentos de Michoacán,promovido por organizaciones de la sociedad civil, atiende actualmente a más de 7,000 familias en 97 comunidades de este estado. A través de este banco de alimentos se realizan talleres de orientación nutricional para promover una alimentación saludable y sostenible. Se trabaja con productores, empresas y voluntarios para rescatar alimentos en buen estado y evitar que sean considerados como residuos. Estas acciones contribuyen a reducir el hambre y a disminuir el impacto ambiental, las cuales se alinean con el ODS 12 promoviendo el consumo local y el buen aprovechamiento de los recursos.
Finalmente, otro ejemplo es la Estrategia Integral de Asistencia Social Alimentaria y Desarrollo Comunitario, un programa del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de Michoacán, que implementa la distribución de desayunos escolares, asistencia alimentaria a personas prioritarias, promoción de huertos escolares y comunitarios y educación sobre el consumo responsable y la alimentación saludable.
Como vimos, existen programas y proyectos para fomentar la sostenibilidad y la justicia alimentarias, pero esto nos lleva a la siguiente pregunta: ¿Estamos avanzando hacia el cumplimiento de los ODS? Para responder esto, hay que tomar en cuenta que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierte que, tras los efectos del cambio climático, la pandemia del COVID-19 y la inestabilidad económica, el mundo se aleja cada vez más de la meta del “Hambre Cero”. Dado que los indicadores clave para evaluar el progreso incluyen la abundancia, principalmente de la subalimentación, y el volumen de alimentos desperdiciados per cápita, es vital la recopilación de datos, sobre todo en zonas rurales o con menor capacidad institucional. El cumplimiento de los ODS 2 y 12 requiere transformaciones estructurales, pero también implica decisiones individuales y colectivas como el consumo local, reducir el desperdicio, aprovechar los recursos, educar a las nuevas generaciones y apoyar a quienes más lo necesitan. Estos son pasos esenciales para construir un sistema alimentario más justo y sostenible. En tanto que los avances en consumo responsable dependen de transformaciones culturales, educativas y regulatorias, la ciencia y la conciencia pueden unirse para convertir el acto de alimentarnos en una herramienta de cambio. Por lo tanto, cada decisión alimentaria cuenta.
Para más información consulte:
Dixon K.A., Michelsen M.K., Carpenter C.L. (2023). Modern diets and the health of our planet: An investigation into the environmental impacts of food choices. Nutrients. 15(3), 692. https://doi.org/10.3390/nu15030692
FAO. (2021). El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2021. Transformación de los sistemas alimentarios en aras de la seguridad alimentaria, una nutrición mejorada y dietas asequibles y saludables para todos. FAO, FIDA, OMS, PMA y UNICEF. Roma. ISBN 978-92-5-134989-2.
APT. (2025). Un modelo de sostenibilidad en la central de abasto. Alimento para todos. https://apt.org.mx/un-modelo-de-sostenibilidad-en-la-central-de-abasto/ (Fecha de acceso: 8 de agosto, 2025).
ONU. (2025). Objetivo 2: Poner fin al hambre. Objetivos de desarrollo sostenible. https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/hunger/ (Fecha de acceso: 8 de agosto, 2025).
Red BAMX. (2025). Banco de alimentos de México. Banco de alimentos de México. https://bamx.org.mx/que-hacemos/ (Fecha de acceso: 8 de agosto, 2025).
Rizzo G., Storz M.A. (2024) Editorial: Ethical and sustainable food choice: drivers and health effects. Front. Nutr. 11:1455664. https://doi.org/10.3389/fnut.2024.1455664
Dra. Berenice Yahuaca Juárez, D.C. Liliana Márquez Benavides, D.C. Consuelo de Jesús Cortés Penagos I Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Michoacán, México.
Fecha de publicación en línea: 04 de mayo, 2026.
Citar este artículo como:
Yahuaca J.B., Márquez B.L., Cortés P.C.J. (2026). Alimentación para todos: justicia y sostenibilidad. Ciencia Cakotanú. 7(1), x-x. También disponible en: https://www.cienciacakotanu.com/contenido/artículos/v7n1-2026/alimentación-para-todos-justicia-y-sostenibilidad