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La tilapia, más que filete: innovación en biotecnología y bioeconomía
Ing. Nilma Carolina Tapia Pérez, Dr. Roberto Zamora Bustillos y Dra. Reyna Cristina Collí Dulá.
La medicina moderna ha avanzado de manera impresionante en las últimas décadas, pero estos avances no siempre están al alcance de todos. Los tratamientos para heridas graves, quemaduras extensas o cirugías reconstructivas suelen ser costosos y de difícil acceso, particularmente en países en vías de desarrollo. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 30% de los pacientes con quemaduras en regiones de bajos ingresos no reciben atención médica adecuada debido a los altos costos. Ante este panorama, la ciencia busca alternativas innovadoras. En esta búsqueda, el colágeno[1] de tejidos considerados desecho, como los de la tilapia, emerge como una de las proteínas más valiosas.
El colágeno tipo I es uno de los biopolímeros[2] más demandados por su alta compatibilidad con el cuerpo humano. Esta proteína actúa como un “andamio”[3] natural para nuestros tejidos, y es esencial en la creación de biomateriales que promueven la cicatrización, la regeneración de la piel y la ingeniería de tejidos. Por ello, los productos derivados del colágeno son fundamentales en la medicina moderna, ya que permiten tratar desde quemaduras complejas hasta heridas crónicas. Debido a su valor, el colágeno tipo I es buscado constantemente en nuevas fuentes que permitan un proceso de obtención viable y sostenible.
Tradicionalmente, el colágeno se ha extraído de fuentes bovinas (como vacas y toros) y porcinas (cerdos); sin embargo, este proceso presenta limitaciones importantes, como el riesgo de transmisión de enfermedades, como la encefalopatía espongiforme bovina (mal de las vacas locas), así como las barreras culturales y religiosas, que han restringido su uso. Ante estos desafíos, la ciencia ha dirigido su atención hacia los organismos acuáticos.
Estudios recientes han revelado que el colágeno de la piel de peces es una alternativa viable y, en muchos casos, superior a las fuentes tradicionales, ya que es más biocompatible, convirtiéndolo en un candidato ideal para la regeneración de tejidos. Por ejemplo, investigaciones previas en modelos animales han demostrado que el colágeno de la piel de tilapia puede promover de manera más eficaz la proliferación de células de la piel y acelerar el cierre de heridas.
La piel, aletas y escamas de la tilapia son subproductos de la acuicultura e industria pesquera. Contienen grandes cantidades de colágeno tipo I, el mismo que constituye la mayor parte de la dermis, es decir, la capa intermedia de la piel humana responsable de brindar resistencia, elasticidad y soporte estructural. Este material se caracteriza por ser seguro, biocompatible y menos costoso en su obtención. Su aprovechamiento no solo reduce la contaminación, sino que también impulsa un modelo de bioeconomía[4] circular y añade valor a la industria acuícola[5].
Algunos estudios han demostrado que el colágeno de piel de tilapia no solo es equivalente al de mamíferos, sino que incluso puede promover una mejor migración y proliferación de las células de la piel y acelerar la cicatrización de las heridas. Estos hallazgos abren la puerta a productos médicos de menor costo y mayor accesibilidad, lo que tendría un impacto directo en la salud pública, especialmente en regiones donde el acceso a tratamientos de curación es limitado.
Recientemente, un grupo de investigadores logró transformar la piel de tilapia en un hidrogel[6] con propiedades sorprendentes de colágeno. Pero, ¿cómo lo hicieron? Primero eliminaron todas las células de la piel de los peces mediante un proceso conocido como descelularización, dejando únicamente una estructura similar a una malla compuesta casi en su totalidad por colágeno. Posteriormente, este material fue procesado para obtener una matriz porosa y esponjosa, capaz de adaptarse al sitio de la lesión. Finalmente, el resultado fue un hidrogel que puede aplicarse directamente sobre heridas, favoreciendo la cicatrización de manera más eficiente (Figura 1, ver PDF). Gracias a su bajo costo y excelente compatibilidad con el cuerpo humano, la piel de la tilapia se perfila como una alternativa prometedora para el tratamiento de heridas crónicas.
No obstante, si se quiere llevar esta tecnología a gran escala, existe un reto importante: mejorar los métodos de producción y asegurar un suministro constante del subproducto. Esto aseguraría la calidad del colágeno y su disponibilidad para ser aprovechado en las regiones donde más se necesita.
El uso de la piel de tilapia como biomaterial no es solo una idea en el laboratorio, sino una realidad aplicada en el campo clínico. En Egipto, un grupo de investigadores evaluó su eficacia utilizando la piel de tilapia deshidratada; esto significa que la piel del pez ha sido tratada para quitarle toda el agua, generalmente mediante un proceso llamado liofilización. Secar la piel de esta manera permite que se conserve por más tiempo sin pudrirse y que mantenga su estructura rica en colágeno, para usarla como material de curación en heridas u otros fines médicos. En esta investigación, la piel de tilapia fue aplicada en el tratamiento de heridas en burros. Los resultados fueron sorprendentes: el material aceleró notablemente el proceso de cicatrización (Figura 2, ver PDF). Este estudio confirma que la piel de tilapia no solo tiene potencial biomédico, sino que además representa una alternativa económica y accesible para la medicina veterinaria, especialmente en regiones con recursos limitados.
Eso fue exactamente lo que ocurrió con un perro salchicha en Estados Unidos, que perdió cerca del 30% de su piel. Su caso parecía complicado, pero los investigadores decidieron probar algo poco convencional: sí, utilizaron piel de tilapia como tratamiento. El resultado fue sorprendente. Los injertos no solo protegieron la herida, sino que aceleraron la cicatrización y favorecieron la formación de nuevo tejido. Poco a poco, la piel comenzó a regenerarse hasta lograr un cierre completo en tan solo 102 días, y sin complicaciones. Casos como este muestran que la piel de tilapia no es exclusivamente una promesa de laboratorio. Es un biomaterial accesible, seguro y con un enorme potencial para transformar la manera en que tratamos heridas graves, incluso en contextos donde los recursos son limitados.
Por otro lado, más allá del ámbito médico, la piel de tilapia también ha encontrado su lugar en el mercado global. El crecimiento de la acuicultura ha incrementado la generación de subproductos orgánicos que, lejos de ser desechos, pueden convertirse en recursos valiosos. Un ejemplo de esto es el curtido de la piel, un proceso que permite transformar la piel en un material resistente y duradero, similar al cuero. A través de procesos ecológicos de curtido, las pieles de tilapia adquieren propiedades de alta resistencia y elasticidad, equiparables a las del cuero tradicional. Estudios recientes han demostrado que, tras un curtido ecológico con unas sustancias de origen vegetal, llamadas taninos, las pieles de tilapia y salmón adquieren propiedades comparables a las del cuero tradicional. Los resultados revelaron que ambos materiales son muy resistentes y elásticos, ideales para fabricar accesorios, calzado y ropa. Este hecho ha posicionado a la piel de la tilapia como una pieza clave en el mercado global, impulsado por una demanda de alternativas sostenibles para la industria de la moda, el calzado y los accesorios. De hecho, se estima que el valor de este mercado se quintuplique para el 2033, alcanzando los 233 millones de dólares, y la piel de tilapia representaría un 18% de esta industria. ¿Te imaginas que un material que antes se consideraba desecho hoy forme parte del futuro de la moda sostenible?
[1] Proteína que funciona dar estructura a la piel, huesos, tendones y cartílagos, proporcionando firmeza y elasticidad.
[2] Material formado por moléculas largas que producen los seres vivos, como plantas, animales o microorganismos.
[3] Estructura o soporte que sirve como “esqueleto” temporal para que las células se adhieran, crezcan y formen nuevo tejido, ayudando en la regeneración del cuerpo.
[4] Uso de recursos biológicos de fuentes renovables, que sirven para crear alimentos, energía, materiales y servicios,a través del conocimientos científicos y tecnologías.
[5] Industria relacionada con la crianza y comercialización de especies acuáticas.
[6] Material que se caracteriza por su extraordinaria capacidad para absorber agua y diferentes fluidos.
Para más información consulte:
Hussein K.H., Soliman M., Abd-Elkareem M., Sadek A.A. (2025). Comparative evaluation of fresh and lyophilized Nile tilapia fish skin for enhancing wound healing in a donkey model. Vet. Res. Commun. 49(5), 262. https://doi.org/10.1007/s11259-025-10821-w
Im P., Shin H., Kim J. (2024). Tilapia-derived granular hydrogel as a 3D scaffold promoting rapid wound healing. Biomacromolecules. 25(2), 1153–1161. https://doi.org/10.1021/acs.biomac.3c01137
Palencia-Blanco C.G., Paz-Díaz H.J., Porras-Oliveros J.T., Carreño-Castaño L.A., Salazar-Beleño A.M., Pacheco-Valderrama M.M. (2023). Evaluación del cuero obtenido a partir de piel de pescado de Cachama Negra (Colossoma macropomum) utilizando taninos extraídos del pseudotallo del plátano (Musa paradisiaca). Biotecnología en el Sector Agropecuario y Agroindustrial. 21(2), 115–129. https://doi.org/10.18684/rbsaa.v21.n2.2023.2198
Ing. Nilma Carolina Tapia Pérez I Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, Unidad Mérida (CINVESTAV).
Dr. Roberto Zamora Bustillos I Instituto Tecnológico de Conkal.
Dra. Reyna Cristina Collí Dulá I CINVESTAV I SECIHTI, Ciudad de México.
Fecha de publicación en línea: 17 de mayo, 2026.
Citar este artículo como:
Tapia P.N.C., Zamora B.R., Collí D.R.C. (2026). La tilapia, más que filete: innovación en biotecnología y bioeconomía. Ciencia Cakotanú. 7(2), x-x. También disponible en: https://www.cienciacakotanu.com/contenido/artículos/v7n2-2026/la-tilapia-más-que-filete-innovación-en-biotecnología-y-bioeconomía