Cuando los medicamentos hacen equipo
M.C. Luis Pablo López López y Dra. Glendy Marilú Polanco Hernández.
Cuando nos enfermamos a causa de una infección microbiana, el tratamiento que nos ofrece el médico suele consistir en medicamentos especializados para eliminar a los diminutos organismos que nos causan daño. Pero, ¿te has preguntado qué contienen estos medicamentos? Suelen contener un fármaco o principio activo, es decir, el ingrediente principal con la capacidad de atacar a los microorganismos.
Sin embargo, en algunas ocasiones, por diferentes causas, los principios activos no suelen ser muy efectivos. Por ejemplo, algunas bacterias han desarrollado resistencia a los medicamentos llamados antibióticos (medicamentos que eliminan bacterias). Tal es el caso de las bacterias resistentes al principio activo amoxicilina, esto debido a que las bacterias producen una proteína llamada betalactamasa que destruye a este antibiótico.
Ante esto, se ha desarrollado una estrategia de terapia combinada; esta estrategia se basa en mezclar dos o más principios activos para aumentar el efecto de un medicamento. Pero, ¿cómo se llegó a esto? En 1972 se identificó una molécula llamada ácido clavulánico, producida por una bacteria llamada Streptomyces clavuligerus, que tiene la capacidad de inhibir la producción de betalactamasas, pero con poca actividad para eliminar a las bacterias. Por lo que, a partir de 1981, se comenzó a tratar a los pacientes que presentaban infecciones por bacterias resistentes con la combinación de amoxicilina y ácido clavulánico. Los resultados de esta terapia combinada fueron prometedores y, de hecho, esta combinación sigue siendo útil después de más de cuarenta años desde su implementación.
Cuando los principios activos como la amoxicilina y el ácido clavulánico se combinan y trabajan en equipo, potencian su efecto; a esto se le conoce como sinergismo. El sinergismo ocurre cuando dos o más principios activos administrados en conjunto producen un efecto superior al que se obtendría al sumar sus actividades individuales, como se ejemplifica en la Figura 1 (ver PDF).
Actualmente, se continúa llevando a cabo la búsqueda de nuevas combinaciones que tengan un efecto sinérgico contra diferentes microorganismos patógenos. Algunas enfermedades como el VIH, la tuberculosis y la malaria se tratan con terapia combinada. Sin embargo, todavía hay otras enfermedades para las que se continúa la búsqueda de un tratamiento combinado, como la enfermedad de Chagas.
La enfermedad de Chagas es causada por un microorganismo llamado Trypanosoma cruzi y se transmite principalmente por las heces de la chinche conocida en la península de Yucatán como “Pic o Pik”. Actualmente, esta enfermedad no posee un tratamiento efectivo, pero en el Centro de Investigaciones Regionales de la Universidad Autónoma de Yucatán se está trabajando en la combinación de distintos principios activos para lograr un efecto sinérgico y potenciar su eliminación.
Una combinación bastante prometedora es la mezcla del benznidazol (principio activo utilizado actualmente contra la enfermedad) y el óxido de β-cariofileno, una molécula natural obtenida de la planta conocida en maya como chéen peek' (Serjania yucatanensis Standl.). En pruebas de laboratorio, se observó que esta combinación presenta un efecto sinérgico contra Trypanosoma cruzi, el causante de la enfermedad, eliminando más del 80% de la presencia de dicho microorganismo y sin ocasionar daño a las células sanas. Además, mediante programas computacionales, se ha establecido que el óxido de β-cariofileno podría favorecer la acumulación del benznidazol dentro de este parásito, lo que potencialmente favorecería su eliminación para controlar la enfermedad de Chagas. Esto demuestra que cuando los medicamentos hacen equipo, se produce un efecto sinérgico; potencian la actividad y eliminan los microorganismos que producen las infecciones. Sin embargo, debemos tener en cuenta que la combinación y el uso de medicamentos siempre deben ser prescritos y supervisados por un profesional de la salud. Evita la automedicación.
Para más información consulte:
Calzetta L., Page C., Matera M., Cazzola M., Rogliani P. (2024). Drug-Drug interactions and synergy: From pharmacological models to clinical application. Pharmacological Reviews. 76(6), 1159–1220. https://doi.org/10.1124/pharmrev.124.000951
Geddes A.M., Klugman K.P., Rolinson G.N. (2007). Introduction: historical perspective and development of amoxicillin/clavulanate. Int. J. Antimicrob. Agents. 30(S2), 109–112. https://doi.org/10.1016/j.ijantimicag.2007.07.015
López-López L.P., Hernández-Cuevas N.A., Acosta-Viana K.Y., Arana-Argáez V.E., Torres-Romero J.C., Polanco-Hernández G.M. (2025). Activity of β-Caryophyllene oxide and benznidazole mixture against Trypanosoma cruzi and in silico prediction of anti-trypanocidal interaction. Sci. Pharm. 93(3), 40. https://doi.org/10.3390/scipharm93030040
M.C. Luis Pablo López López y Dra. Glendy Marilú Polanco Hernández. Laboratorio de Biología Celular del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi”.
Fecha de publicación en línea: 14 de agosto, 2026.
Citar este artículo como:
López L.L.P., Polanco H.G.M. (2026). Cuando los medicamentos hacen equipo. Ciencia Cakotanú. 7(4), x-x. También disponible en: https://www.cienciacakotanu.com/contenido/artículos/v7n4-2026/cuando-los-medicamentos-hacen-equipo