Biomasa al poder: tecnología verde para un futuro sostenible
Ing. Henry Steven Catota Sáenz y Dra. Hilda Elizabeth Reynel Ávila.
El crecimiento demográfico continúa siendo uno de los principales impulsores en el aumento de la demanda energética. Se estima que para el año 2030 el consumo mundial de energía incremente un 53%. Actualmente, el 88% de esta demanda se satisface mediante fuentes fósiles como el petróleo y el gas natural. Sin embargo, los combustibles fósiles son los principales responsables del cambio climático global, generando más del 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Diversas investigaciones señalan que las reservas de estos recursos no renovables podrían agotarse dentro de 60 años según el ritmo de extracción actual, siendo necesario buscar soluciones más sostenibles que promuevan la autosuficiencia energética y la protección del medioambiente. Más aún, cerca del 80% de la población mundial vive en países importadores de combustibles fósiles, lo que supone aproximadamente 6,000 millones de personas que dependen de ellos, lo cual los hace vulnerables a impactos geopolíticos. Un claro ejemplo ocurrió en México tras el estallido del conflicto entre Rusia y Ucrania en el año 2022, cuando los precios internacionales del petróleo se dispararon significativamente; para evitar un impacto social mayor, el Estado mexicano destinó recursos económicos para subsidios, evidenciando la fuerte dependencia del país de mercados energéticos internacionales.
Situaciones similares se vivieron en América Latina, donde el encarecimiento del diésel afectó directamente al transporte y a la cadena de alimentos. Por lo anterior, la Agencia Internacional de Energías Renovables señala que la transición hacia energías renovables es indispensable y requiere inversión en fuentes alternativas accesibles y sostenibles.
Históricamente, la biomasa fue la fuente de energía predominante de la humanidad; sin embargo, quedó desplazada tras la Revolución Industrial que condujo al uso de combustibles fósiles a gran escala. Pero, en contraste con la limitada disponibilidad de combustibles fósiles, todos los países cuentan con acceso a fuentes de energía renovable cuyo potencial no ha sido plenamente explotado.
En este sentido, la biomasa representa una alternativa atractiva, ya que todos los seres vivos generamos residuos orgánicos. Pero, ¿pueden estos residuos transformarse en una fuente limpia de energía? Justamente eso es la biomasa, una alternativa energética que aprovecha desechos orgánicos generados por nuestras actividades diarias, como la agricultura, la industria o incluso los residuos domésticos como restos de alimentos, para producir combustibles renovables mediante tratamientos termoquímicos y bioquímicos.
Los tratamientos termoquímicos utilizan altas temperaturas para descomponer la materia orgánica para transformarla en calor o electricidad que puede usarse en hogares o industrias. Por otro lado, los métodos bioquímicos utilizan microorganismos que transforman la materia orgánica, como en la fermentación alcohólica, al convertir los azúcares de las plantas en etanol, el cual funciona como un biocombustible.
En América Latina, diversos proyectos destacan por su innovación y el aprovechamiento de recursos para ofrecer soluciones sostenibles. En Playa del Carmen, Q. Roo, México, la empresa Green ID desarrolló un proyecto que convierte el sargazo, una macroalga invasora, en biogás, procesando 100 kg de sargazo al día para generar 40 metros cúbicos de gas, que son distribuidos a las familias locales. En Colombia, la empresa eléctrica internacional Électricité de France, en unión con la empresa Refocosta, construyó en 2025 una planta de biomasa con una capacidad de 25 megavatios, suficientes para suministrar electricidad a 40,000 hogares. En Argentina, la empresa Lorenzati, Ruetsch y Cía opera una planta que utiliza la cáscara de maní para generar 4.63 megavatios de energía, y fue clave para contrarrestar un apagón nacional en 2019.
Estos proyectos muestran el potencial de América Latina para el aprovechamiento de la biomasa como fuente de energía renovable con ventajas ambientales, ya que sus emisiones forman parte de un ciclo de carbono prácticamente neutro, a diferencia de los combustibles fósiles que emiten a la atmósfera carbono almacenado durante millones de años. El dióxido de carbono liberado por la biomasa es comparable al que las plantas absorbieron durante su crecimiento, contribuyendo a reducir la dependencia energética y a consolidar una transición energética más resiliente y sostenible.
Para más información consulte:
Cadena 3. (2023). Ticino, polo destacado por producir energía a partir de la cáscara de maní. https://www.cadena3.com/noticia/la-argentina-posible/ticino-polo-destacado-por-producir-energia-a-partir-de-la-cascara-de-mani_390041 (fecha de acceso: 24 de mayo, 2025).
Flores Z. (2023). Costo de subsidio a gasolinas en México rebasa excedentes petroleros en 2022. Bloomberg Línea. https://www.bloomberglinea.com/2023/01/31/costo-de-subsidio-a-gasolinas-en-mexico-rebasa-excedentes-petroleros-en-2022/ (fecha de acceso: 27 de enero, 2026).
Sørensen S.V. (2022). He aquí por qué la creciente demanda de energía es un punto ciego en la lucha contra el cambio climático. Foro Económico Mundial. https://es.weforum.org/stories/2022/11/he-aqui-por-que-la-creciente-demanda-de-energia-es-un-punto-ciego-en-la-lucha-contra-el-cambio-climatico/ (fecha de acceso: 24 de mayo, 2025).
Ing. Henry Steven Catota Sáenz y Dra. Hilda Elizabeth Reynel Ávila I Tecnológico Nacional de México - Instituto Tecnológico de Aguascalientes. Aguascalientes, México.
Fecha de publicación en línea: 12 de agosto, 2026.
Citar este artículo como:
Catota S.H.S., Reynel Á.H.E. (2026). Biomasa al poder: tecnología verde para un futuro sostenible. Ciencia Cakotanú. 7(3), x-x. También disponible en: https://www.cienciacakotanu.com/contenido/artículos/v7n3-2026/biomasa-al-poder-tecnología-verde-para-un-futuro-sostenible