Aromas que curan: el poder natural de los aceites esenciales
Est. Abilene Lara Mendieta, Est. Irvin Martin Guzman Segura y Dra. Mariana Sánchez Ramos.
Las plantas medicinales son consideradas de esta forma gracias a que producen moléculas denominadas productos naturales, los cuales se albergan en alguno de sus órganos (hojas, flores, tallos, raíces o semillas). Las plantas trabajan como fábricas silenciosas con energía solar, produciendo miles de compuestos especiales que tienen poderes curativos. Gracias a esa capacidad, aprovechamos la maquinaria natural de las plantas para la búsqueda de productos naturales que funcionen para elaborar medicamentos, pomadas, jarabes y jabones, entre otros productos que mejoran la salud.
Dentro de los grupos de compuestos, nos enfocaremos en los aceites esenciales, los cuales consisten en mezclas de compuestos volátiles, es decir, aquellos que se evaporan y llegan a tu nariz. Químicamente, estas familias de compuestos se denominan monoterpenos y sesquiterpenos, cuyo trabajo principal es crear el olor penetrante y particular de hierbas y flores. Este aroma cumple una doble función: actúa como repelente natural de herbívoros y, a su vez, atrae insectos que ayudan a la polinización. Además de su función aromática, los aceites esenciales brindan protección contra microorganismos gracias a sus propiedades antibacterianas y antifúngicas. Por ello, los aceites esenciales forman parte del mecanismo de defensa y supervivencia de las plantas.
Por otra parte, el hombre, a través de la ciencia, ha descubierto que los aceites esenciales obtenidos de plantas aromáticas poseen un gran valor comercial y se aprovechan en distintos sectores, tales como:
· La industria farmacéutica y la medicina. Se usan en jarabes, pomadas y medicamentos debido a sus propiedades antibacterianas, antifúngicas, analgésicas o expectorantes.
· La aromaterapia. Los aceites se difunden por el aire o se aplican en masajes para disminuir el estrés, relajar o mejorar el estado de ánimo.
· El área cosmética. Se aplican en perfumes, cremas, champús, jabones y desodorantes debido a sus propiedades benéficas para la piel.
· En la industria alimentaria. Se utilizan como saborizantes, aromatizantes en dulces, chicles, bebidas y productos horneados.
· En productos de limpieza y desinfección. Se agregan en limpiadores multiusos, detergentes y desinfectantes debido a sus propiedades antimicrobianas.
· En la agricultura y control de plagas. Algunos aceites son repelentes de insectos y se aplican como insecticidas naturales.
Estas aplicaciones sin duda reflejan que los aceites esenciales son una materia prima potencial debido a que son utilizados en productos que consumimos diariamente. Por lo tanto, son considerados una alternativa natural y sostenible frente a los productos sintéticos.
Como se ha mencionado, cada planta dispone de aceites esenciales particulares, con propiedades únicas que requieren condiciones y procesos adecuados para su extracción; por ello, es particularmente importante conocer los métodos que permiten separarlos de la materia vegetal.
Los aceites esenciales pueden obtenerse de diversas formas; uno de los métodos más comunes es el de arrastre de vapor (Figura 1, ver PDF). Para comprender esto, imagina que es igual a cocinar verduras al vapor. Imagina que se colocan las verduras en la rejilla de una vaporera; el agua hierve en el fondo, pero en su estado líquido esta nunca toca las verduras. Para obtener los aceites esenciales de las plantas, es algo similar, sin necesidad de sumergirlas en agua; el vapor caliente pasa a través de ellas. Ese vapor con aroma se enfría, se condensa[1] y al final se obtiene el aceite esencial. El vapor sube, atraviesa las hojas y captura su esencia, creando una “nube” cargada de aceites. Finalmente, enviamos esa nube por un tubo donde se enfría y se vuelve líquida de nuevo, permitiéndonos atrapar el aceite concentrado.
Otro método eficiente es la extracción con solventes (Figura 2, ver PDF); este método usa un líquido especial que funciona como un “imán” de aromas. Por ejemplo, si sumergiéramos pétalos de flores en un líquido, este “atraparía” los aceites rápidamente. El paso final es separar el líquido de los aceites calentando la mezcla para que el líquido se evapore, dejando solo el aceite esencial concentrado en el fondo. Además, este proceso es muy eficiente porque el vapor del solvente se recicla mediante condensación para usarlo nuevamente.
Los aceites esenciales no solo se obtienen de hojas o flores; también se esconden en algunos frutos, principalmente de cítricos. Para obtenerlos existe un método llamado prensado en frío (Figura 3, ver PDF). En este procedimiento no se emplea vapor, calor ni solventes. Por el contrario, es como tomar una cáscara y prensarla para que salgan las gotitas aromáticas. Este es el método más directo.
Estas analogías hacen evidente que no existe un solo método universal para obtener aceites esenciales. Cada planta es un organismo único y requiere una técnica distinta (calor, química o presión) para entregarnos su tesoro aromático.
Pero, una vez obtenido el aceite esencial, ¿cómo se sabe qué componentes lo conforman? Los científicos y científicas usan herramientas complejas para analizar muestras y entender su contenido. Para los aceites esenciales, utilizan un instrumento de laboratorio que separa la mezcla compleja del aceite esencial en cada uno de sus compuestos individuales para poder identificarlos y cuantificarlos. Este equipo se llama cromatógrafo de gases acoplado a un espectrómetro de masas (GC-MS, por sus siglas en inglés), y es una máquina maravillosa que puede separar mezclas complejas. Esto permite identificar exactamente los compuestos e incluso cuantificarlos, es decir, conocer cuánto hay de cada uno. Su funcionamiento es similar a una carrera, donde cada molécula de la mezcla representa a un corredor. Siguiendo esta analogía, el GC-MS consiste en lo siguiente:
1. Preparación de la carrera. Se inyecta una gota minúscula del aceite en la máquina; inmediatamente, un golpe de calor la convierte en vapor como si fuera una nube.
2. Carrera. La nube de vapor atraviesa una “pista” muy larga y delgada llamada columna. La nube es impulsada por un gas, como el helio. Todos los “corredores” (moléculas) de la muestra comienzan a avanzar, pero en el interior de la columna hay un recubrimiento especial que funciona como un obstáculo “pegajoso” que retiene a los “corredores”.
3. Separación. Los “corredores” que interactúan con la “trampa pegajosa” se moverán con menor velocidad debido a que este recubrimiento de la “pista” (columna) los retiene, mientras que los “corredores” que no interactúan avanzarán más rápido. Esa diferencia de velocidad separa a todos los “corredores” en el camino.
4. Meta y resultado final. A medida que cada “corredor” termina su carrera y sale de la “pista”, un detector (como un “árbitro”) registra su llegada en un gráfico llamado cromatograma (como una lista de “tiempos de llegada de la carrera”), mientras que el espectrómetro de masas identifica de qué compuesto se trata.
De esta forma se determinan cuáles son las moléculas presentes en los aceites esenciales de varias plantas.
Con lo anterior, se puede concluir que:
· Las plantas aromáticas producen aceites esenciales que desempeñan actividades de defensa importantes.
· Los aceites esenciales presentan actividades útiles en la vida cotidiana del ser humano y, por lo tanto, se les utiliza en numerosos productos comerciales.
· Existen métodos seguros y confiables para identificar y cuantificar los compuestos presentes en los aceites esenciales.
Finalmente, es fundamental mencionar que las plantas medicinales no solo son un recurso, sino que suponen un tesoro invaluable de la naturaleza, una farmacia viva repleta de compuestos. Sin embargo, son muy vulnerables y, por lo tanto, es nuestro deber protegerlas para garantizar que sigan floreciendo y brindando su aroma para las futuras generaciones.
[1] Cambio de estado de la materia en el que una sustancia pasa de forma gaseosa (como el vapor) a forma líquida.
Para más información consulte:
Cosme P.I. (2008). El uso de las plantas medicinales. Revista Intercultural. 23–26. https://cdigital.uv.mx/bitstream/handle/123456789/8921/tra6_p23-26_2010-0.pdf
Rodríguez-Álvarez M., Alcaráz-Meléndez L., Real-Cosío S. (2012). Procedimientos para la extracción de aceites esenciales en plantas aromáticas. Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste, S.C. https://cibnor.repositorioinstitucional.mx/jspui/bitstream/1001/540/1/rodriguez_m.pdf
Est. Abilene Lara Mendieta, Est. Irvin Martin Guzman Segura I Facultad de Ciencias Químicas e Ingeniería. Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
Dra. Mariana Sánchez Ramos I Departamento de
Biotecnología, Universidad Autónoma Metropolitana.
Fecha de publicación en línea: 19 de agosto, 2026.
Citar este artículo como:
Lara M.A., Guzman S.I.M., Sánchez R.M. (2026). Aromas que curan: el poder natural de los aceites esenciales. Ciencia Cakotanú. 7(3), x-x. También disponible en: https://www.cienciacakotanu.com/contenido/artículos/v7n3-2026/aromas-que-curan-el-poder-natural-de-los-aceites-esenciales